
Confiar
Cuando confiar es lo único que me queda

Hoy me cuesta escribir.
Siento un nudo en la cabeza y en el pecho. Tengo planes, sueños, ideas… pero todo se siente más difícil de lo que esperaba. Hay cansancio, hay frustración, y una sensación de que nada termina de salir como quiero.
Estoy intentando buscar soluciones, alternativas, caminos. Pero cada intento me deja con la sensación de que falta algo, de que ninguna opción es *la* opción. Y eso agota, eso pesa. En esos momentos, cuando confiar es lo único que me queda, descubro nuevas oportunidades.
A veces, la luz aparece justo cuando estamos al borde de la desesperación, y cuando confiar es lo único que me queda, me aferro a esa luz.
No quiero rendirme. Me repito que debo tener paciencia, que todo llega, que Dios obra en su tiempo. Pero confiar también cansa cuando lo que ves no cambia.
Aun así, aquí estoy.
Elijo seguir confiando.
Porque si algo aprendí en el camino, es que incluso en medio del caos, Dios no se ha ido. Está. Y aunque todo me grite que no, yo decido seguir diciendo que sí:
Sí a la fe.
Sí a la calma.
Sí al día en que todo tendrá sentido. En ese momento
Hoy te escribo desde mi desorden, desde mi espera, desde esta fe temblorosa pero viva, para decirte que si tú también estás sintiendo esto: no eres la única.
“Cuando parece que nada sale como espero, confío en los tiempos de Dios”. Porque es cuando confiar es lo único que me queda.💌


Un Comentario
Mel
Simplemente hermoso y con un gran mensaje “Nunca dejar de confiar” gracias❤️